martes, 20 de abril de 2010

LO QUE VA DE MATARÓ A VALLADOLID


Dos beatificaciones. El mismo legado pontificio en ambas. En una ninguneado por el cardenal local que asumió todo el protagonismo. En la otra fue, como era normal, el personaje principal.
Y no se diga que un cardenal prevalece sobre el arzobispo porque en Valladolid había varios purpurados. Y ninguno le echó a empujones. Por cierto, muy buena la homilía del arzobispo Amato.
Él fue, como correspondía a su papel de legado pontificio, el centro de la celebración. A su lado, el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal y el nuevo arzobispo vallisoletano.
También fue enorme la diferencia en la respuesta de los fieles. En Mataró no llegaban a dos mil en el recinto del templo, en Valladolid 25 o 30 mil personas en un espacio público. También como para tomar nota.
El acto fue hermoso y muy bien transmitido por TV Popular. Para felicitar a la diócesis. Y que el nuevo beato influya arriba para que el Sagrado Corazón cumpla su promesa.

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